Herida ambivalente
Quiero que sufras lo que me hiciste
no fue poca cosa: valorarme como un insulto.
Nunca definiste lo que fuimos, y así,
lo que pudimos ser nunca pudo serlo.
Quemarás mi cerebro con otra promesa rota,
lastimándome de formas que jurabas que no.
Gritar en voz baja lo que más deseamos,
callamos gritando mentiras que nunca quisimos,
Si te vas con otro o te vas sin causa,
que pasará cuando me detones,
¿Olvidarás mi boca?
¿Recordarás mi pecho?
¿Pensarás regresar cuando te convenga?
no fuimos, No somos, ni seremos;
mas solamente la nada en el recuerdo.
Pienso que te tengo y de pronto me sueltas,
siento que me amas y luego me abandonas,
me susurras un te amo y me empujas.
Contigo aprender a odiar es tan fácil
como contar hasta el número cero,
y te odio, deseo que sufras lo mismo,
mientras te vas a su lado, con un café para ambos.
No te quiero cerca, dañas mi oxígeno,
y no te quiero lejos, matas mi suspiro,
mátenme, revívanme;
porque da lo mismo si todo es igual.
No regreses, ni siquiera el tiempo,
entierra mi número y no llames otra vez,
aunque te llame en el secreto del deseo.