Tengo miedo de beberme aquella copa, o un brindis o un trago, no se que sera peor, si el dulce en mi paladar como un vino añejo y suave, que me refresca en la noche, y hace que simplemente se sume al correr de las venas, suavemente acaricien al corazón y calmen el alma, o sera aquel vaso de whisky seco y sin hielo, sin sutilezas sin atajos, directo al ego directo a la herida limpiando el alma destrozada con cada bocado.
No lo bebo por miedo de saber que fuiste para mi, no lo bebo porque se que en ninguna de esas circunstancias estaré tranquilo, saber que me dolió tu ausencia pero no fue tanta y que todo el tiempo que pasamos solo fue un instante, que solo fuiste alguien más, como aquel vino suave, o se despertara en mi el dolor de lo que realmente eres y seras, el miedo de no poder avanzar sin ti sin duda, arderá mas el dolor de tu ausencia y cada trago sera un recuerdo hermosamente doloroso que me cuesta dejar, el no saber en que puesto quedas, si como el verdadero amor que no olvidare, o como una persona más que no significo mucho.
O me embriago dulcemente con tu sutil vino de tu recuerdo para que mañana no seas nada mas que un recuerdo, un suave aroma una resaca menor, o me emborracho con el dolor de cada trago del whisky, pasando cada bocado como un puñal al corazón y sin duda alguna con el mal sabor de boca que dejaras en la mañana, con la resaca el dolor de cabeza y la sed insaciable de tu ausencia, no se con cual dejarte ir, no se con cual recordarte no se con cual olvidarte.