¿Que si me duele?
No me hagas reír.
Yo no inventé el dolor,
pero le di una nueva definición.
Aunque es cierto, es cierto:
tú llevaste esa definición
a un nuevo nivel.
Te lo agradezco.
Y voy a hacerte un último favor:
te haré inmortal,
te convertiré en versos
y vivirás entre mis letras.
Y cuando mi último suspiro
se haya extinguido,
ellas seguirán
contando tu historia.