El cielo me aplasta con sus nubes negras,
las gotas filtrándose por mis poros
me refrescan a la par que me inundan,
ahogándo este ser vacío y méndigo.
Los pómulos se me caen como gotas
la mirada se me pierde y es difusa.
He dejado de andar para divagar,
nunca dejé huellas ni en la arena del mar.
Este hastío monótono e intranquilo
aporrea mi cuerpo y mi espíritu.
Cada día que pasa mi alma reclama
un lugar tranquilo para encontrar la calma.
"Un intento más" - yo me repito
pero la realidad no da tregua
entonces vuelvo a este ciclo infinito,
y el vacío y frustración que no mengua.
Me reclino en mi sofá y suspiro
otro día más que es el mismo.
Siento la sangre fluir por mis sienes
y un calor que sofoca mi cuerpo.
Hace mucho que no recuerdo haber dormido
me da un sobresalto y un espasmo
cada vez que me adormezco,
y así pasa otra noche que enloquezco.
Sólo al escribir es que escucho mi voz
he hablado, pero no he sido escuchado
asimilo que al menos se necesitan de dos,
pero ni siquiera me tengo a mí a mi lado.
Ensimismado en un pasado truncado
el cual no se diferencia del presente.
Mil cosas he intentando, más nada ha cambiado,
y me mantengo presente, pero no sé a qué le hago frente.
El polvo se mezcló con mis cenizas
y esparcido por algún rincón del mundo
donde ya no duele ni te martirizas
descanso en paz en un sueño profundo.
-Alan Guerrero