Tengo demasiadas cosas que quiero hacer con mi vida.
Y quizás eso es lo que más me gusta de estar en mis veintes: todavía puedo cambiar de opinión.
Todavía puedo descubrir una pasión que no sabía que tenía, enamorarme de una canción que todavía no conozco, encontrar un lugar en el mundo en el que nunca imaginé estar y darme cuenta de que quizás mi vida no tenía que parecerse a la que había imaginado cuando era más chica.
Soy soñadora, pero tampoco quiero vivir únicamente de sueños.
Quiero hacer cosas.
Quiero aprender, equivocarme, volver a intentar. Quiero crear cosas que algún día pueda mirar y decir "esto lo hice yo". Quiero conocer personas que me enseñen algo, leer cosas que me hagan cambiar de opinión, descubrir lugares, escuchar música que me acompañe durante años y tener historias que algún día pueda contar.
Quiero enamorarme muchas veces.
No necesariamente de personas.
De la vida también.
De una canción. De un cuadro. De una conversación inesperada. De una ciudad. De una tarde tranquila. De un proyecto que me haya costado meses. De la sensación de estar haciendo algo que realmente me importa.
Quiero tener pasiones que me hagan perder la noción del tiempo.
Y también quiero poder compartirlas.
Porque creo que una de las cosas más lindas de querer a alguien es poder darle un pedacito de todo aquello que te hace feliz.
Mandarle una canción porque pensaste en esa persona.
Llevar a alguien a tu lugar favorito.
Cocinar algo para alguien que querés.
Hablar durante horas de algo que te apasiona aunque probablemente a la otra persona no le interese tanto.
Decir "mirá esto" porque encontraste algo hermoso y automáticamente pensaste en ella.
Creo que quiero una vida llena de esas pequeñas cosas.
No necesito que sea perfecta.
De hecho, no creo que quiera una vida perfecta.
Quiero una vida que se sienta mía.
Una en la que pueda mirar hacia atrás y encontrarme en cada etapa, incluso en las que me equivoqué.
Quiero tener sueños enormes sin avergonzarme de ellos, pero también tener los pies suficientes sobre la tierra como para entender que algunas cosas van a tardar y otras quizás nunca sucedan.
Y si algo no sucede, quiero aprender a no pensar que mi vida fracasó por eso.
Porque todavía tengo muchísimo por descubrir.
Estoy en mis veintes y siento que conozco una parte diminuta de mí misma.
Y eso, en vez de asustarme, me emociona.
Quiero seguir descubriéndome.
Seguir cambiando.
Seguir enamorándome de cosas nuevas.
Seguir encontrando motivos para levantarme con ganas de hacer algo.
Y, sobre todo, quiero que todo aquello que me haga feliz no termine solamente en mí.
Quiero poder compartirlo con las personas que amo.
Que mis sueños tengan espacio para ellas también.
Que si algún día consigo algo que soñé durante años, haya alguien a quien pueda llamar para decirle:
"Lo logré."
Y quizás ese sea mi sueño más grande.
No tener una vida extraordinaria para que los demás la admiren.
Tener una vida tan mía, tan llena de cosas que amo, que cuando llegue el momento de mirar atrás pueda pensar:
"Qué suerte haber estado acá."