La niña que fui volvió aquella noche y me dijo...
-¿Por qué dejaste de escribir?
Me quedé en silencio.
No supe cómo explicarle que a veces crecer también significa aprender a esconder lo que sentimos. Que rompí poemas, guardé palabras y borré pedazos de mí por miedo a que alguien los leyera y descubriera todo aquello que no sabía decir en voz alta.
Ella me miró con esos ojos que todavía recuerdo y me preguntó:
-¿Ya no sientes como antes?
Sonreí con tristeza.
-Sí siento. Quizá incluso más. Solo que ahora sé esconderlo mejor.
Entonces tomó mi mano, como si nunca hubiera pasado el tiempo, y me dijo:
-No vuelvas a destruir lo que escribes. Algún día querrás recordar quién eras cuando sentías todo eso.
Y antes de irse, dejó sobre mi escritorio una hoja en blanco.
Como si me estuviera dando otra oportunidad de contar nuestra historia.
✍🏻 MMZM
12.08.2026