El camino fue difícil, una tormenta que cruzar,
pero tú desde adentro me enseñaste a pilotar.
Te movías con tanta fuerza, con tanta prisa por vivir,
mi pequeño Valentino, no te parabas de sentir.
Cada giro era un aviso, tu forma de decir:
"Mamá, estoy aquí contigo, no nos vamos a rendir"...
Pero en marzo el tiempo se detuvo y te tocó partir,
se me partió el alma en piezas, no supe cómo seguir.. Qué vacío se siente el mundo, qué silencio hay en el hogar,
estos años han sido un desierto que he tenido que llorar.
Hay días en que la gravedad me tira y no me puedo levantar,
extrañando los cuatro años que hoy debías festejar...
El astronauta y mi motor porque tú eres mi astronauta, viajando en la inmensidad,
flotando entre las estrellas, brillando en la eternidad.
Y cuando siento que ya no puedo, que el dolor me va a vencer,
me acuerdo de cómo te movías y vuelvo a renacer.
Valentino, tú me das las fuerzas para no dejarme caer,
tu luz me sostiene el vuelo hasta volverte a ver.. El juego y la promesa
Imagino que allá arriba sigues sin poderte quedar quieto,
saltando de luna en luna, descubriendo el universo completo.
Con tu traje hecho de luces, guiándome en la oscuridad,
eres el capitán del cielo y mi cable a la realidad.
Yo sigo aquí por ti, mi niño, honrando tu caminar.
Promesa de amor
Valentino...
Gracias por darme tus alas cuando me falta el valor.
Tu mamá no se rinde..