Hace dos semanas perdí un collar.
Me gustaba mucho ese collar.
Era mi collar favorito.
Pero con el tiempo me di cuenta
de que ya no era el mismo.
Se le fue el color,
se le fue el brillo,
pero, a pesar de eso, lo quería.
Cuando lo perdí, lo volví a buscar,
pero...
por más que lo busqué,
no lo pude encontrar.
No hablo exactamente de un collar.