¿Quién pensaría que un recuerdo es lo más hermoso y doloroso? Los recuerdos que construiste con esa persona son para guardarlos en lo más profundo de tu corazón, pero si recuerdas cada instante que viviste al lado de esa persona, sentirás un mar de lágrimas donde a la fuerza deberás llorar. Pero que tus lágrimas no sean de sufrimiento, más bien deben ser lágrimas de satisfacción, de agradecimiento, porque no solo lloras para recordar, sino que lloras para poder sanar y superar a esta persona.
Los recuerdos son los momentos más preciados de una persona, porque no solo recuerdas lo que pasó, sino que recuerdas las vivencias y sientes como si volvieras a estar nuevamente con esa persona. Pero duele, y eso es normal; te duele porque aquella persona fue muy importante para ti, y si duele, vas por buen camino, porque del dolor construirás poco a poco una mejor versión.
Aquel dolor no es malo, más bien es para que tu corazón se vuelva más fuerte, más noble, e incluso te convertirá en una mejor persona. Así que sí, un recuerdo es mortal, pero a la vez un recuerdo se vuelve inmortal para toda tu eternidad.