Ay de ti, YIsrael. Que haz hecho, del zelote, coronel;
mujer hortera y hombre cruel.
Aupado por el fausto fin de ser
el último invitando de mi mesa.
.
¿Qué te queda del deber, niña de los ojos viles;
oración que se me pudre cuando exige
el trono que el Señor predijo a aquél
que has tomado de apostáta que insurrecta?
.
¿Qué fue de ti en quien te corrompe,
la luz que para todas las naciones
sea hoy de amancebados con Satán,
.
mezquinos: grato aroma y ruin penar.
Reprenda, a tus captores, Adonai
y borre en nuestros Salmos esos nombres.