Ha pasado tanto tiempo,
tanto tiempo sin imaginar el tacto con tus suaves manos.
Ha pasado tanto tiempo,
que, poco a poco,
he ido olvidando tu rostro.
No sé si lo que veo en la pantalla
que me alumbra en las noches de hastío
es tu cara, o es lo que yo pienso que es tu cara.
Me lo imaginaré o en verdad existe
y me torturas cada día.
Perdón, no tienes la culpa.
En realidad yo soy el culpable,
pues cada una de las atrocidades que he hecho
han sido por mi cuenta.
Ha pasado tanto tiempo,
que cuando te vi
no te recordé.