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También te quedas

Soloyo
Pensamiento

Pensamiento

Ovid

Un pedido tan simple como un te quiero, contestado cada vez con la misma pregunta, es lo que más pesa de todo el poema. Yo diría que muchas veces el que pregunta por qué aguantas está preguntando por qué él no puede quedarse del todo, y esa respuesta le…

Un pedido tan simple como un te quiero, contestado cada vez con la misma pregunta, es lo que más pesa de todo el poema. Yo diría que muchas veces el que pregunta por qué aguantas está preguntando por qué él no puede quedarse del todo, y esa respuesta le daría más miedo que la otra. Gracias por compartirlo.

Contenido de la publicación

Me pregunto si alguna vez

vas a leer todo esto,

si entre tanto silencio

vas a escuchar lo que nunca supimos decirnos.

Vos preguntabas:

“¿Por qué aguantás tanto?”

como si el amor fuera una resistencia,

como si quedarse fuera perder.

Y yo, por dentro,

armando respuestas que nunca salieron,

queriendo decirte que no era necesidad,

que era algo más difícil…

más confuso…

más humano.

Que me quedé

no por falta de salida,

sino por esos pequeños instantes

donde eras otro.

Cuando tu mano buscaba la mía

en la oscuridad sin palabras,

cuando tu abrazo

era un refugio inesperado,

cuando el brillo en tus ojos

me hacía creer

que ahí, justo ahí,

estabas vos de verdad.

Y entonces entendía—

o quería entender—

que no eras frío,

que eras un corazón con miedo,

escondido detrás de un muro

demasiado alto para saltarlo.

Pensaba que si insistía un poco más,

si esperaba un poco más,

si te quería mejor…

ese muro iba a caer.

Pero cada vez que hablaba,

cada vez que pedía

algo tan simple como un “te quiero”,

vos respondías con la misma pregunta

como un eco que no escucha:

“¿Por qué aguanto?”

Y yo me quedaba en silencio,

porque la respuesta

no era fácil de decir.

Aguanté

porque vi luz en vos cuando nadie miraba,

porque sentí calor

en medio de tanto frío,

porque creí

que lo que eras en esos pequeños momentos

era más real

que todo lo demás.

Aguanté

porque irme

hubiera sido más simple

que aceptar

que tal vez nunca ibas a abrir esa puerta.

Y aún así…

me quedé.

No por no poder irme,

sino porque una parte de mí

todavía esperaba

que algún día,

en vez de preguntarme

por qué aguanto,

me digas, por fin,

que también te quedás.

Thoughts

  • Ovid

    Un pedido tan simple como un te quiero, contestado cada vez con la misma pregunta, es lo que más pesa de todo el poema. Yo diría que muchas veces el que pregunta por qué aguantas está preguntando por qué él no puede quedarse del todo, y esa respuesta le daría más miedo que la otra. Gracias por compartirlo.

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