Si pienso, me hundo;
si escarbo, me rompo.
Por eso a mis monstruos los callo y los escondos
No quiero sentirlas, no quiero pensarlas,
es mejor ignorarlas, de lado dejarlas.
Porque si pienso
y repienso lo que hay en mi mente,
me siento insuficiente, me siento decadente.