No quiero nadar en el mar para siempre.
Quiero llegar a la meta,
a la isla.
Corrí, corrí persiguiendo tu fantasma;
corrí siguiendo tu alma.
Cada lágrima es la marca de mi dolor,
de tu ausencia,
del vacío que dejó el no tenerte.
No quiero nadar para siempre.
Quiero descansar…
El mar se vuelve eterno,
pero sé que algún día llegaré
a la costa del final.
Y ahí…
Ahí estarás.
No para amarme,
no para felicitarme.
Ahí estarás
para que yo pueda dejarte ir,
y así termine la carrera infinita
sobre el mar que nunca se acaba.