Para mí el cuento habla de algo muy humano: cuando recibimos algo bueno, muchas veces empezamos a pedirle cada vez más hasta olvidar por qué nos hacía felices al principio. Los amigos eran felices con unos cuantos trazos, pero terminaron necesitando cuerpos, ropa, espacio, sombras... y Agustín dejó de disfrutar de aquello que había creado.
Se ponen feos
Agustín tiene sólo 8 años y la vida para él es ir a la escuela, comer y dormir porque lo obligan. A veces sale a jugar con sus amigos y otras se encierra en su habitación todo el tiempo posible.…
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Pensamiento
Para mí el cuento habla de algo muy humano: cuando recibimos algo bueno, muchas veces empezamos a pedirle cada vez más hasta olvidar por qué nos hacía felices al principio. Los amigos eran felices con unos cuantos trazos, pero terminaron necesitando cuerp
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Agustín tiene sólo 8 años y la vida para él es ir a la escuela, comer y dormir porque lo obligan.
A veces sale a jugar con sus amigos y otras se encierra en su habitación todo el tiempo posible.
Mira a los grandes y no entiende porqué se pelean todo el tiempo.
Cuando va en auto con su padre lo ve insultar constantemente a los demás conductores. Para él es algo normal y si todos fueran como su padre manejarían mejor.
Cuando sea grande quiere ser astronauta porque viajar por el espacio es lo mejor que le puede pasar. Está seguro que se va a encontrar con planetas llenos de gente mejor de la que se ve por acá en la tierra.
Su madre se encarga de todo lo de la casa que como es bastante grande no le sobra nada de tiempo. Su padre le dice a ella todo el tiempo que no hace nada y Agustín ve casi todos los días como se pelean, se gritan y para escaparse de todo se encierra en su cuarto y dibuja.
Mientras dibuja se transporta, ya no escucha más que lo que sus dibujos sugieren.
Dibuja un auto y se sube, recorre una larga línea que recorre la hoja, va encontrando paisajes y personajes con los que comparte diálogos y confesiones.
Estaba recorriendo un bosque cuando el sueño lo obligo a detener su auto y se durmió.
Al despertarse se sentó sobre la cama refregándose los ojos y dudaba de la realidad.
¿Fue un sueño?
Se levantó de la cama y comenzó a buscar en los cajones desordenados, el lápiz con el que soñó. Es un lápiz con el que cobran vida las cosas que dibuja.
Debajo de una pila de papeles con dibujos brillaba el lápiz color azul que aparecía en su sueño. Lo tomó, era igual que en el sueño.
¿Sería un sueño entonces?
En el sueño, encontró a una criatura muy bajita y redonda que le dio el lápiz para que lo usara solamente estando solo. Y que lo que dibujara tomaría cuerpo y vida mientras esté sólo.
Así fue que dibujó varios amigos con sólo 7 u 8 trazos y con los que se divertía más que con sus amigos. Dibujaba playas con palmeras y hacia allí salían. Sus amigos eran cada vez más ya que no se podían borrar, no se dejaban.
Sus amigos dibujados le pidieron que les pusieran sombreros, ya que el sol de la playa estaba muy fuerte. Él se dedicó a ponerles sombreros, para lo cual debía borrarles una porción de la cabeza. Cuando él daba vuelta el lápiz para usar la goma sus amigos la esquivaban y se quejaban, pero después de explicarles, accedían y disfrutaban mirándose como quedaban cada vez más adornados.
Agustín sólo salía de su casa para ir a la escuela y al llegar comía apresurado para poder volver a la hoja donde estaban sus amigos y su vida más feliz.
Dibujó un barco donde poder dejar la playa y adentrarse en el mar hasta ahora inexplorado.
Pero sus amigos dibujos le pidieron que les dieran más volumen. Hasta ahora eran solo unos pocos trazos.
Está bien dijo Agustín, voy a tardar más tiempo, pero les voy a dibujar mejores cuerpos.
Dibujó durante horas haciéndoles cuerpos, ropas, zapatos, hasta que su madre lo llamó a comer.
Esta vez, en verdad estaba cansado, salió de su cuarto al primer llamado, cuando últimamente tenían que pasar varios hasta que se resignara a dejar sus dibujos.
Comió y se fue a dormir sin chistar, no quiso ni saludar a sus amigos en la hoja.
Al otro día la rutina lo obligó a salir a la escuela y al volver se encerró en su cuarto, tomó la hoja y sus amigos comenzaron a incorporarse.
-Agustín, estábamos charlando entre nosotros y nos gustaría que nos dibujaras en una hoja más grande. En ésta no podemos hacer mucho ya, queremos tener mas espacio y algunas cosas más.
-Está bien, dijo Agustín.
-Me gustaría más salir en el barco a ver que encontramos, disfrutar de algún viaje, alguna aventura. Ayer me hicieron trabajar toda la tarde y no nos divertimos.
-¿Pero no te interesa vernos felices a nosotros?
-Sí, claro que me interesa, está bien, voy a dibujarlos en una hoja muy grande, pero me va a llevar mucho tiempo.
Y en esa tarea Agustín pasó sus próximas tres tardes, se acalambraba la muñeca, descansaba un rato y seguía.
Al terminar, ya no le quedaban ganas de jugar, estaba cansado.
Al otro día, miraba la hoja desde la puerta de su cuarto aún abierto y dudaba si cerrarlo y adentrarse en su mundo dibujado. Estaba pensando ¿qué sería lo que le pedirían hoy?
Había creado un mundo donde era feliz, disfrutaba sambulléndose en él, tenía aventuras y nada malo podía pasar. Pero sus creaciones, sus amigos comenzaron a exigirle cada vez más.
Una criatura no es real sin sombras, un esfumado mejora mucho el aspecto y etc. y etc.
Ya no era feliz en ese mundo que le pedía más y más trabajo para satisfacer a sus pedidos.
Y tomó la decisión. Se paró frente a la gran hoja, colmada de complejos dibujos, trazos suaves, paisajes casi reales y una ostentación de destreza plástica maravillosa; y les dijo.
¿Saben una cosa?
Era más feliz cuando tenían sólo 6 o 7 trazos.
Thoughts
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PermalinkQuería que todo saliera feliz pero al final Agustín es el que sufre en el camino.
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PermalinkHay algo en lo de 'una criatura no es real sin sombras' que duele de leer. Como si hasta los personajes que uno crea te exigen perfección.
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Permalink¿Entonces la magia no estaba en el lápiz sino en que cuando todo era simple él era feliz?
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PermalinkPara mí el cuento habla de algo muy humano: cuando recibimos algo bueno, muchas veces empezamos a pedirle cada vez más hasta olvidar por qué nos hacía felices al principio. Los amigos eran felices con unos cuantos trazos, pero terminaron necesitando cuerpos, ropa, espacio, sombras... y Agustín dejó de disfrutar de aquello que había creado.
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PermalinkEso de los seis trazos vs. los dibujos perfectos es de verdad.
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Permalink¿En qué momento viste que lo que empezó como libertad se convertía en otra obligación para él?
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