Durante muchos años, era muy débil, cada golpe que me dio la vida me enseñó a forjarme y resplandecer en la noche más oscura.
Tenía un gran vacío en mi interior, porque no despertaba mi verdadera esencia, estuve así muchos años, pero llegó un momento que dije: tengo que ponerme de pie y seguir adelante, yo soy dueña de mi destino.
Así fue como poco a poco fue despertando mi verdadera esencia, lo que soy realmente, una flor radiante que crece entre las adversidades, como una flor de loto, bella y radiante como un fulgor.
No me intimida nadie, me expreso libremente, no temo al qué dirán los demás, yo decido qué camino elegir.
Hoy me acepto tal y como soy, con mis defectos y virtudes, amo la nueva versión de mí, al fin desperté de una pesadilla que me seguía por años, el temor y los miedos se fueron.
No fue fácil, lloré mucho, tuve tanto dolor en mi corazón, cargaba muchos dolores, y aún así seguí adelante.
No me rendí fácilmente, tuve la valentía de lidiar con las adversidades, aunque todo el mundo se me desmoronaba a mi alrededor.
Hoy sé que dentro de cada persona existe una fuerza capaz de despertar cuando más la necesita.
Y al igual que yo, tú también puedes romper las barreras que te limitan, vencer tus miedos y descubrir la fuerza que llevas dentro.
Porque mientras tengas el valor de seguir adelante, siempre habrá un nuevo camino por recorrer.
No existen límites para quien decide creer en sí mismo.