Era que el tiempo corría para ti segundo a segundo contándolo, no viviéndolo experiencia tras experiencia. Pero el tema es buenísimo para orientar y enfocar al lector. Genial.
" Reprobé"
Reprobé. Lloré. Me cuestioné. Dudé de mi capacidad. Pensé que había fallado. Pero, con el tiempo, entendí que no había reprobado solo una tesis. Había descubierto, por primera vez, lo que realmente significa investigar con rigor académico: leer para comprender, volver a empezar y aceptar que el conocimiento profundo no nace de la prisa. Este ensayo es la historia de ese aprendizaje. Quizás, si alguna vez sentiste que no eras suficiente, también encuentres algo de ti en estas palabras.
In groups
Pensamiento
Era que el tiempo corría para ti segundo a segundo contándolo, no viviéndolo experiencia tras experiencia. Pero el tema es buenísimo para orientar y enfocar al lector. Genial.
Contenido de la discusión
Reprobé.
Nunca imaginé escribir un texto con ese título.
Vivimos rodeados de historias de éxito. De fotografías con diplomas, ceremonias, reconocimientos y metas cumplidas. Nos enseñan a contar las victorias. A mostrar cuando todo salió bien.
Pero pocas veces hablamos de aquello que duele.
Yo reprobé.
Y, aunque durante varios días sentí que esa palabra pesaba demasiado, hoy creo que merece ser escrita.
No para romantizar el fracaso.
Tampoco para decir que "todo pasa por algo".
Sino porque, por primera vez, entendí algo que nadie me había enseñado.
Creía que sabía investigar.
Después de cinco años estudiando Derecho pensé que una tesis era cuestión de leer, ordenar ideas y escribir.
Qué equivocada estaba.
Descubrí que investigar no es buscar respuestas.
Es aprender a convivir con las preguntas.
Es leer un autor, volver a leerlo, descubrir que no lo habías entendido tan bien como creías y empezar nuevamente.
Es darte cuenta de que una sola palabra puede cambiar el sentido completo de una institución jurídica.
Es comprender que escribir con rigor académico no consiste en juntar citas, sino en construir un pensamiento propio después de haber escuchado muchas voces.
Y eso toma tiempo.
Muchísimo tiempo.
Más del que imaginé.
Mientras avanzaba en mi tesis sentía que no avanzaba.
Pasaban días enteros para escribir dos o tres páginas.
Al principio pensé que estaba haciendo algo mal.
Hoy entiendo que muchas de esas horas no eran de escritura.
Eran horas de comprensión.
Porque yo no quería repetir conceptos.
Quería entenderlos.
No quería escribir algo solamente para cumplir.
Quería sentir que cada idea era realmente mía.
En medio de ese proceso también entendí otra cosa.
Durante toda mi carrera había aprendido a rendir pruebas.
A estudiar rápido.
A responder.
Pero nunca había vivido una investigación de verdad.
Nadie me había preparado para descubrir cuánto tiempo toma comprender profundamente un problema jurídico.
Y quizás ese fue mi mayor aprendizaje.
También entendí algo sobre mí.
Me gusta ir al fondo de las cosas.
Cuando encuentro una duda, no me basta con responderla.
Quiero saber por qué.
Y cuando encuentro ese porqué, aparece otra pregunta.
Y otra.
Y otra.
Eso puede ser una fortaleza.
Pero también tiene un costo.
Porque aprender a investigar no solo consiste en profundizar.
También consiste en aprender a detenerse.
En aceptar que algunas preguntas tendrán que esperar para otra investigación.
Quizás esa fue la lección más difícil de todas.
Este semestre hice muchas cosas.
Fui estudiante.
Fui dirigente estudiantil.
Terminé un minor.
Realicé cursos.
Intenté construir oportunidades para otros.
Y, mientras hacía todo eso, creía que también podía sostener una investigación con el nivel de profundidad que yo esperaba de mí.
No era incapacidad.
Era tiempo.
Tiempo que una investigación seria necesita.
Tiempo que yo no supe calcular porque nunca antes había recorrido ese camino.
Lloré mucho.
Sentí frustración.
Sentí vergüenza.
Sentí que estaba decepcionando a personas que habían confiado en mí.
Pero, cuando el dolor empezó a bajar, apareció una pregunta distinta.
¿Qué aprendí realmente de todo esto?
Y descubrí que había aprendido mucho más que sobre consentimiento, protección de datos o metodología.
Aprendí cómo funciona mi manera de pensar.
Aprendí que me apasiona comprender antes que repetir.
Aprendí que no quiero investigar por cumplir.
Quiero investigar para aportar.
Y también aprendí que la excelencia no depende solamente de cuánto sabes.
Depende de dónde decides poner tu tiempo, tu energía y tu atención.
Todavía me duele haber reprobado.
Sería mentira decir que no.
Pero hoy esa palabra ya no significa lo mismo.
Porque no reprobé mis ganas de aprender.
No reprobé mi vocación.
No reprobé el sueño de dedicarme a la protección de datos personales.
Solo descubrí, quizás de la manera más difícil, cuánto cuesta construir conocimiento con rigor.
Y, aunque hoy vuelva a empezar, lo haré distinto.
No desde la ansiedad por terminar.
Sino desde el amor por comprender.
Quizás eso también sea parte de aprender.
Thoughts
-
PermalinkEra que el tiempo corría para ti segundo a segundo contándolo, no viviéndolo experiencia tras experiencia. Pero el tema es buenísimo para orientar y enfocar al lector. Genial.
-
PermalinkMe encantó especialmente el final: 'sino desde el amor por comprender'. Eso es todo lo que necesita.
-
PermalinkPregunta tonta pero, ¿en qué momento dejó de doler y la tesis se convirtió en tu mejor aprendizaje?
Related discussions
-
¿Que debo responderles a las Voces de mi cabeza?
Comencé a escribir por culpa de una profesora de Lengua que insistía en dejarnos cuentos de terror o poemas de amor. Yo siempre prefería perderme entre fantasmas, caballeros y castillos antes que escribir sobre la realidad. Mi puntuación era un desastre, pero mi imaginación casi siempre lograba salvarme. Desde entonces, la mayoría de mis escritos mezclan la fantasía con las cosas que vivo. Este poema, en cambio, es diferente. Tiene muy poca fantasía y mucha verdad. De mí, una chica de 17 años.
-
¿En qué momento me perdí? El comienzo de mi historia
¿En qué momento me perdí? A veces me pregunto si uno realmente se pierde de un día para otro o si sucede de a poco, casi sin darse cuenta. ¿Fue cuando era una niña y solo buscaba el amor y la protección de mamá y papá? ¿Fue cuando aprendí a defenderme sola mientras veía cómo ellos también sufrían? ¿Fue en la adolescencia, cuando busqué refugio en lugares y personas que no supieron cuidarme? ¿O fue mucho después, cuando me convertí en mamá y me olvidé de quién era para intentar ser fuerte por
-
Lo que nuestra hitoria espero 2años para decir
Que opinan de este parte del texto que estoy escrubiendo es algo que lo estoy viviendo.
-
Asi comenzó mi maternidad..dios que difícil decisión
Que opinan?
-
Chic@, si esque al final no resultar neurotipic@ no es tan malo... O si?...
Aqui una persona abriendose por completo y compartiendo su experiéncia como niña neurodivergente que fue y adulta lidiando e intentando mejorra su con salut mental en el presenge. Me encantaria conocer las expericnias, historias y relatos sobre otras personas en relación. Comenta lo que sientas, Gracias!
-
Soy mi propio antagonista
Creo que, en verdad, soy lo opouesto a Narsis. O quizásón constante conmigo misma lo que ne vuelve tan cercana a él.
-
Cuando la aflicción juega con la realidad
Ese momento exacto de domingo en la tarde en el que sólo puedes filosofar.
-
Amiga mia...
Ya conocieron esa/e amiga/o asi? Porque yo si