Gracias por esa cachetada de realidad
que me das con ternura,
cuando me enredo en el pasado
y no me animo a soltar.
Gracias por tu risa,
esa que aparece entre estupideces
y me devuelve el aire
cuando siento que me ahogo.
Gracias por pelear a mi lado
sin preguntar contra qué fantasmas,
solo porque me ves caído
y no dudás en tirarte al piso conmigo.
Me diste la mano
cuando el mundo me cerró la puerta,
cuando tenía el corazón en pedazos
y no sabía cómo juntarlos.
Gracias por ser mi pilar
en estas noches largas,
cuando lloro por lo que ya no está
y vos me abrazás sin decir nada.
Gracias por tu sinceridad
que a veces duele, sí,
pero es la que me salva,
la que me despierta,
la que me quiere vivo.
Gracias por aparecer,
justo cuando creí que nadie llegaba.
Gracias por quedarte,
por elegirme entero,
roto y todo.
Si la vida es tormenta,
vos sos mi techo.
Si la vida es guerra,
vos sos mi trinchera.
Si la vida es vacío,
vos sos mi casa.
Gracias, amiga del alma.
Mi mejor amiga.
Mi persona.
Te quiero con todo lo que hoy tengo.