¿Alguna vez te has preguntado quién eres en realidad? ¿O en que te convertirás?
La vida se encarga de ese largo ciclo, mostrando su generosidad o su verdadera cara de crueldad. Descubrirse a sí mismo es más difícil que admitir haber cometido un error o de no haber olvidado a tu ex; el punto es la complejidad de aceptar a tu propio ser.
Pensar en eso es como estar en un sueño en el que navegas por un mar blanco con paisaje negro que no muestra dirección, es sentir, que, tan de repente entras a un mundo que nunca podrás salir y al que todos los días entrarás para ver un pedazo de ti.
Si ves tu interior verás um universo que brilla en la confusión de su propio camino, que carga un torbellino de emociones que se esconden detrás de su sombra con miedo de la luz
Pero observando a tu alrededor te das cuenta de que todo eso no pasa de una capa oculta en lo profundo de océano que teme salir, y que en realidad tú eres hecha(o) de opiniones, que por desgracia no son tuyas, ellas causan en ti la tan increíble y famosa inseguridad. Ese sentimiento te transforma, te vuelve una persona moldeada por opiniones ajenas y miedos. Por qué queriendo o no lo que otros piensan siempre importará más, no solo eso como ellos te juzgarán seas lo que seas o en lo te conviertas.
Entonces pensemos,¿En que nos convertimos? ¿Seremos lo que otros quieran o lo que queremos?