Y entonces, quien eres, te desconozco, tus ojos tus labios son tuyos, pero tu mirada y tus besos, no son más míos.
La distancia que nos separaba era cada día más notable, el calor de nuestro amor se extinguía a cada instante y cuando me di cuenta de todo lo que pasaba, pensaba que aún había tiempo que aun existía algo que salvar.
Es entonces que me lance hacia tus brazos, porque tu los extendiste porque tu así lo pediste y porque así lo quería también lo que no imagine es que ya existía un abismo entre nosotros tan grande que no había forma alguna de llegar al otro lado, abismo que tu creaste, y sabiendo que me lanzaba hacia el, no te importo y me dejaste caer, y cuando pensaba que en algo me aferraba, tus propias manos se encargaron de desprenderme de la única roca a la que me aferraba y de que terminara cayendo en lo más profundo del dolor, de la pena y de la traición.
Desde muy abajo del abismo escucho tus risas y se que tu escuchas mis lamentos más así, no sientes remordimiento o dolor alguno.
No cabe en mi mente como en tan poco tiempo todo lo que juramos construir y todo aquello que ya habíamos construido simplemente se esfumo.
En un instante todo cambio en un instante todo se derrumbo en un instante todo terminó, en un instante tu dejaste de ser tú.
Ahora ya no es solo el vacío que dejaste, ya no es solo tu presencia la que hace falta, ahora no puedo llorarte ni extrañarte porque ya no existes, porque ya no eres más a quien conocí ya no eres de quien me enamoré ya no eres con quien quería envejecer.
Ahora eres tan común como cualquier persona, ahora eres nada mas que nadie, y mi memoria solo recuerda a alguien que ya no existe.