Hoy día hay miles de publicaciones acerca de las habilidades predictivas, y orientaciones psicológicas y humanistas de la astrología. Muchas de ellas la enfocan desde una mirada herramentista, adecuandola al actual sistema de creencias. Sin embargo, la astrología nos convoca a una concepción del mundo diferente, que desafía estos sistemas.
La astrologia es principalmente un lenguaje humano histórico espiritual.
Tendemos a concebir nuestra presencia en términos de estar ‘en’ la tierra, y caminar ‘sobre’ la terra. Pensar astrológicamente significa concebirnos ‘de’ la tierra, y ‘del’ cosmos’. Y vivir ‘con’ la tierra, y ‘con’ el cosmos. Es poner de manifiesto el ‘ser uno con todo lo existente’.
En este sentido la astrología es profundamente transformadora.
Imaginemos la sal disuelta en el agua, ésta desdibuja su forma al entrar en contacto con el agua. Atraviesa el agua inconmensurablemente, y el agua esta en cada parte de ella. Así el Yo está disuelto en el cosmos. Vive en el cosmos como en el propio cuerpo.
Aprender a relacionarnos es el mayor aprendizaje. Un nacimiento = Carta Natal, fija un momento fugaz del diálogo entre la tierra y el cosmos. Cada unx, mediante nuestra individualidad llevamos la tónica, de la melodía de ese momento. Esa individualidad determina la medida del destino, el color particular con el que vivimos el hecho de nuestra comunión con el universo.
Cada Carta Astral cuenta historias. Estas significan más que un conocimiento del individuo, un conocimiento de los vínculos que nos entraman como especie, en relacion con otras especies, y con el universo.
@caminantedemundos