Intento ser paciente y consciente de toda esta situación; intento entenderme y pensar que todo será mejor, que con el pasar de los días ya no te tendré tanto en mi cabeza. Pero es difícil: hay momentos en los que pareciera que vives en mí. Es extraño y me perturba un poco. Y si tú no vuelves, me perturba la pregunta de si yo ya no soy yo, y por qué a veces siento que tú ya eres una parte de mí.
No sé si es por lo reciente de esto, pero tengo algo de miedo. Veo sombras del nosotros por doquier, me disocio y tengo flashbacks tan nítidos y vívidos que parece que estoy ahí; entonces tengo miedo. Creo que me aprendí tan bien cada parte de ti, y la añoré y aprecié tanto, que memoricé cada fragmento de tu alma. Ahora que me estoy reconstruyendo, se quedan vestigios de tu alma en la mía y creo que, definitivamente, vivirás en mí.
Y espero que queden restos de mí en ti. Añoro que para ti sea igual y me veas en cada rincón, pero no lo sé. Siempre te lo dije: eres increíblemente fuerte. Y así como era, yo no lo soy tanto.