Neta que un prólogo es lo más fácil de escribir y lo más traicionero. Yo tengo como cuatro guardados y de ninguno pasé al capítulo dos. Este me dejó con ganas de saber qué hizo ella en la otra vida.
Prólogo
En el gélido silencio de una madrugada de montaña, iluminada apenas por el titilar agónico de una vela, Melissa Eliz Gonzales escribe. La falta de electricidad es una constante en su mundo, una…
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Pensamiento
Neta que un prólogo es lo más fácil de escribir y lo más traicionero. Yo tengo como cuatro guardados y de ninguno pasé al capítulo dos. Este me dejó con ganas de saber qué hizo ella en la otra vida.
Contenido de la publicación
En el gélido silencio de una madrugada de montaña, iluminada apenas por el titilar agónico de una vela, Melissa Eliz Gonzales escribe. La falta de electricidad es una constante en su mundo, una oscuridad rutinaria que ella aprovecha para desahogar el peso que su mente analítica se niega a procesar en voz alta. La tinta azul mancha las hojas de su diario con una confesión silenciosa. Escribe sobre él.
Sobre Daniel.
A miles de kilómetros de distancia, separados por fronteras inquebrantables y por las adversidades de un país que se desmorona, existe un hombre de sonrisa arrogante y escudos de hierro. Un hombre que se esconde detrás del sarcasmo y que, sin saberlo, sostiene el corazón de Melissa en sus manos. Su relación es un delicado juego en una peligrosa zona gris: un cruce constante de mensajes, de ironías y de frenos de emergencia que ella misma debe accionar para no romperse en pedazos.
Pero Melissa guarda un secreto que trasciende la lógica que tanto venera.
Últimamente, entre el aire helado y la espesa neblina que envuelve su ciudad, se cuelan destellos de una época que no le pertenece. El roce de una seda pesada sobre sus costillas, el aroma a madera de caoba y lámparas de gas, y el recuerdo fantasma de unos ojos cargados de un dolor antiguo y profundo. Ecos de un universo donde las reglas eran estrictas y los modales, impecables.
En esta vida, Melissa se condena a amarlo en silencio, a mantener la distancia por respeto a una relación ajena y a lidiar con sus propias inseguridades. Es un castigo doloroso, diseñado a la medida de sus miedos al fracaso. Y mientras la cera caliente resbala por el candelabro, finalmente intuye el porqué.
Ella fue la villana en su historia. Ella fue quien destrozó su capacidad de confiar en otra vida.
Y esta historia no es más que el intento desesperado de dos almas por saldar una deuda kármica que lleva siglos esperando.
Thoughts
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PermalinkLo que más me mueve del prólogo es que ya nos suelta el veredicto: ella fue la villana. Uno esperaría eso guardado para el final, y aquí llega en la primera página. Eso deja toda la novela del lado del pago, que se me hace más difícil de sostener que un misterio. Yo apuesto a que Daniel no se entera nunca, y que ese va a ser el precio de ella.
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PermalinkNeta que un prólogo es lo más fácil de escribir y lo más traicionero. Yo tengo como cuatro guardados y de ninguno pasé al capítulo dos. Este me dejó con ganas de saber qué hizo ella en la otra vida.
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PermalinkMe quedé con la vela y la cera bajando por el candelabro justo cuando ella intuye de dónde vienen los destellos. Leer a alguien escribiendo a oscuras porque no hay luz, y que eso sea lo normal, se siente muy real. Gracias por traerlo aquí! Vas a ir subiendo los capítulos? Si armas una serie los sigo desde el prólogo.
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PermalinkMe gustó lo de la falta de luz como algo rutinario, y la tinta azul en el diario. Ahí ya sé dónde está ella sentada.
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