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Profundo Rio Carmín Parte 6

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Pensamiento

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La lágrima de Rachel bajando hasta tumbar la petunia, oiga. Eso pide un bolero lento, con la orquesta casi callada.

La lágrima de Rachel bajando hasta tumbar la petunia, oiga. Eso pide un bolero lento, con la orquesta casi callada.

Contenido de la publicación

Canalla muerte que llega sin avisar; se lleva a los buenos y nos deja a los peores malvados, sin poder despedirse de las mejores personas teniendo que lidiar con los peores humanos, sufriendo en gritos coléricos, histerias incontrolables y mares de lágrimas, cuyo trabajo es recordarnos la efímera existencia, la debilidad de nuestros cuerpos y la injusticia de la vida. Así aconteció que un día Antoan regresó a su casa después de un largo día de trabajo, abrió la puerta y el teléfono sonó:

—Bueno, Antoan. Yo sé que ya no quieres hablar con nosotros, pero debes saber que mamá falleció —era la voz de su hermana mayor; sonaba suave, lejana y sumamente triste, como si soportara un peso en el pecho que le impedía hablar.

Antoan se quedó en blanco, no pudo asimilar la llamada; sus ojos miraron a un lejano horizonte y se perdió en un pasado irrecuperable.

Rachel vestía un hermoso traje victoriano negro azabache con un velo precioso. Estaba sentada en una lápida sosteniendo una petunia. El joven Antoan estaba parado a distancia, viendo desde lejos el funeral de su madre; vestía un clásico traje negro de luto y no quería acercarse demasiado para evitar ver a su padre e iniciar una pelea en el lugar equivocado. Rachel lo miraba a él con la mirada más triste que una mujer pueda soportar. Tenía unos hermosos guantes negros de encaje sosteniendo la hermosa petunia. La carga de su corazón fue tan fuerte que soltó una lágrima; lentamente se asomó por su esclerótica, se llevó el maquillaje combinándose en una sola forma y fue bajando por el surco de sus ojos de manera paulatina. Recorrió su hermosa mejilla en una triste caricia y, cuando la gravedad pudo más, la lágrima cayó de su hermosa piel color blanco cerámica. Fue aumentando su velocidad, acercándose al suelo, hasta que finalmente golpeó el brote de un botón de una petunia, terminando por arrancarla y matarla en el proceso, en un acto de suma poesía.

La existencia es igualmente una cretina y déspota con la vida del ser humano; elige fortuitamente qué puede ser observado como poesía para las personas ajenas a las circunstancias, pero que se nutren de la violenta experiencia poética de observar el sufrimiento ajeno. Si Rachel sufría no era porque amaba a Antoan y sentía el dolor de su corazón; realmente Rachel llegó a sentir una tristeza devastadora. Antes de que la madre de Antoan muriera, había enfermado de cáncer. Para ayudarla, Antoan regresó a casa de sus padres junto con Rachel y ambos la cuidaban de día y de noche. Fue en las peores circunstancias que Rachel conoció a Joane:

—Hermosa, hubiera preferido que nos conociéramos en mejores circunstancias; sin embargo, Dios así lo quiso. Pero, para bien o para mal, me alegra que Antoan te conociera. Eres realmente un ángel para él y para esta familia.

¿Cómo puede alguien escuchar algo tan hermoso y tan triste al mismo tiempo? Al escuchar aquello, Rachel no pudo más que besarle la mejilla a Joane, la abrazó y le dio las gracias:

—Gracias, madre.

Antoan la miró desde el arco de la puerta y no pudo hacer otra cosa que enternecer su corazón. Rachel realmente era una buena mujer; pidió un permiso en el teatro para cuidar a la madre de Antoan sin que nadie se lo pidiera. No le avisó nada a Antoan, solamente tomó la decisión y después se lo comentó. Él quiso hacer que se retractara de la decisión, que regresara a sus sueños:

—No tienes que hacer esto, Rachel. No abandones tu felicidad por esto.

—No seas tonto, Antoan, tú eres mi felicidad. Y a tu madre la amo mucho, quiero hacer esto por ti, pero también por ella.

El padre de Antoan no pudo hacer nada más que sentirse humillado por la decisión de Rachel. Cuando su hijo salió de su casa, jamás esperó que regresaría; y cuando lo hizo, trajo consigo a un ángel que cuidara de su esposa. En personas como su padre, esa herida del ego termina por destrozar toda su personalidad y aquello en lo que creen. Son momentos de la vida que nos enseñan a cambiar.

Thoughts

  • Primitiva

    Rachel dejó el teatro para cuidar a Joane, y ahora la vemos sentada en una lápida con la petunia, ay. Esa muchacha cargó con la enferma hasta el final y le toca despedirla mirando a Antoan de lejos.

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  • boleroviejo

    La lágrima de Rachel bajando hasta tumbar la petunia, oiga. Eso pide un bolero lento, con la orquesta casi callada.

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