Primer Mensaje: Número equivocado...😣!!
Ese viernes 19 de abril transcurría con calma y el reloj pasaba de la media noche, eran las 3¾ de la madrugada. El frío de Propatria se sentía en el aire y José, en un momento de ocio y sin sueño, decidió hacer el "scroll" infinito por las conversaciones de WhatsApp. Todo normal, hasta que la vibración del teléfono rompió el ritmo y calló un mensaje con una frase, directa y cargada de un reclamo que no conocía:
🙋♀️➖Hola, Me embarcastes 😒
El corazón le dio un vuelco pequeño, de esos que ocurren cuando la memoria intenta rastrear un compromiso olvidado. ¿Había quedado con alguien? ¿Alguna entrega de bolsas que se pasó por alto? ¿Quién cumplió años? Repasó mentalmente la agenda, pero nada cuadraba.
José miro la foto de perfil: un paisaje genérico o quizás una silueta que no te decía nada. El número no estaba en sus contactos. El "embarcada" sonaba a despecho o a una decepción genuina, y por un segundo, José se sintió el villano de una historia que ni siquiera conocía. Dudo entre bloquear el número o preguntar, pero la curiosidad pudo más, - escribió un mensaje, tratando de mantener la formalidad.
💁🏽♂️➖Queeeee..!! .🤔 Disculpe, creo que se equivoco de número...!
Los "escribiendo..." de la otra persona se sentían eternos. Finalmente, llegó la respuesta: una foto de una esquina que te resultaba vagamente familiar y un mensaje de voz .
🙋♀️➖Hay Andrés!!! de verdad que eres una rata de caño 🤬... Eres un balordo total...jejejej!! )
José pensó: !!ahh la chica esperaba a un "Andrés" que vendía algo por la zona y que le había prometido un pedido especial para esa noche!!
Al parecer, el destino (o un dedo mal puesto al anotar un número) lo puso en medio de un drama de pedidos extraviados y citas fallidas.
Después de ese primer audio lleno de risas nerviosas y palabras confusas, el teléfono volvió a zumbar. Era ella otra vez, al darle play al segundo audio, ya no había risas. Se escuchaba una voz cargada de indignación, una mezcla de frustración y rabia que solo alguien que ha sido "embarcado" puede entender. El tono era puro fuego.
🙋♀️➖Yo aquí esperando 🤔, ¿Sabes? Con mi tiempo contado, y tú me vienes con esa falta de respeto.😒.! Eres un patán de lo último, chamo!!.. y no me digas que se te olvidó o que te pasó algo porque yo no soy ninguna toche 🤷♀️, no me andes con cuentos chinos!!, Andrés., si no quieres hacer el pedido me lo decías y ya!!!! vale, pero me dejas aquí como una tonta esperando por un pedido que por lo visto nunca existieron en tu mente..! Que arrachera me da la gente así🤮.
Envía un 3er audio, su voz ya más nítida-.
🙋♀️➖Sabes que? Ya no vengas... no me vuelvas a escribir,😤 ni a llamar, ni a nada... ya sé quién eres Andrés. ! Un mal comerciante... prefiero comer y compartir unos Golfeados viejos que tengo en la nevera.. esos no me defraudan..!!! ←))
El audio termina con el sonido de un bufido de frustración y un golpe seco, como si hubiera lanzado el teléfono sobre una mesa. José se quedo mirando la pantalla, un poco atónito por la intensidad de la respuesta a las 3¾ de la madrugada, Pero al mismo tiempo, no pudo evitar sonreír. La honestidad brutal y las frases tan criollas le recordaron la intensidad de las relaciones y cómo un simple malentendido puede desencadenar una tormenta de emociones..
Era una mezcla de diversión por la intensidad de la reacción y de un poco de pena por el malentendido. Aunque la chica estaba equivocada, sus palabras, cargadas de frustración, tenían un toque de autenticidad que lo conmovió. Se imaginó a la chica, furiosa. En lugar de molestarse o de intentar corregirla con frialdad, José decidió responder con dulzura y comprensión. Sintió una especie de ternura por la situación, una empatía por la decepción de la chica, aunque no fuera su culpa.. le envía un audio:
💁🏽♂️➖www, chica!!! Te escucho y de verdad que se siente tu frustración, lamento mucho la falla de ese tal Andrés te haya dejado así es una falta de respeto total, Pero escucha!! Sé que está súper molesta y con toda la razón del mundo nadie merece que le hagan eso y menos cuando estás esperando algo con ilusión pero....¿sabes una cosa? a pesar de todo ese enojo que tienes encima tu voz tiene un toque especial.
Después de tomarse un momento para pensar, José comenzó a escribir. Sus palabras fluían con suavidad, con una intención clara de calmar la tormenta que se había desatado en el chat:
💁🏽♂️➖Me imaginé a una chica con un carácter fuerte, pero también con un corazón grande que solo quería disfrutar de unas ricas galletas Sé que no soy Andrés, y que no tengo tus galletas, pero si en algo te sirve saberlo, te escucho y entiendo tu arrechera. No te culpo por nada de lo que dijiste, es totalmente comprensible..- Ojalá que ese tal Andrés recapacite y te pida disculpas de verdad. Y si no, bueno, como dijiste tú, ¡a comer golfeados! Que esos sí que nunca defraudan.
💁🏽♂️➖Te mando un abrazo fuerte desde la distancia, chica. Espero que tu día mejore y que pronto puedas disfrutar de ese postre que te mereces. ahh!! y me llamo José.
Tras enviar el mensaje, José esperó. Los minutos pasaban, y la pantalla seguía mostrando el chat con el número desconocido. ¿Cómo reaccionaría la chica? ¿Se disculparía por el error? ¿Le agradecería sus palabras? ¿O simplemente lo ignorará?
Finalmente, tras unos minutos que parecieron eternos, llegó la respuesta:
🙋♀️➖Gracias, de verdad. Y disculpa por todo. Me descargue contigo sin tener la culpa. Qué lindo de tu parte entenderme. Gracias.←))..
José sonrió, sintiendo un alivio en su pecho. El malentendido se había resuelto de la mejor manera posible, y se alegraba de haber respondido con dulzura en lugar de enojo. Ese viernes casi sábado, que había empezado con un mensaje equivocado, terminó con una conexión fugaz pero significativa, un recordatorio de que, incluso en el mundo digital, la comprensión y la empatía pueden hacer una gran diferencia.
continuará.....