Para septiembre ya tenía fecha. Llevo cuatro años juntando el depósito, la renta adelantada y lo mínimo para amueblar un departamento en la Nápoles que ya fui a ver dos veces. Tengo 34 años y duermo en la misma recámara donde estudié la prepa.
El lunes mi hermana me pidió prestado. Es la cantidad completa, no una parte. Se le cayeron dos padrinos y a su marido le recortaron las horas extra en enero. El salón no devuelve el anticipo si cancela. Lleva dos años pagando los quince de mi sobrina en abonos, el vestido por un lado y el fotógrafo por otro. Me lo planteó con plazo y con pagos mensuales, y nunca me ha quedado mal con nada.
Tampoco es un capricho suyo. En mi familia esa fiesta es el único día del año en que aparecemos todos en el mismo salón, y mi mamá ya lo dijo en la mesa: su nieta cumple quince una vez.
Del otro lado hay una cuenta que también sé leer. Vivir aquí es lo que me permitió juntar ese dinero, y vivir aquí es lo que hace que en esta casa mi sueldo se lea como fondo de todos. Con el calendario de pagos que ella propone, la mudanza se recorre a 2028. Ya la había recorrido tres veces antes de esto.
No le he contestado.
¿Le presto y me quedo otro año y medio en casa de mis papás, o le digo que no y firmo el departamento en septiembre?