Atardeceres jamás contemplados,
solo un cielo oscuro por ver,
estrellas sin límites,
y acá estoy yo,
en un cerro afilado,
mirando lo que no sé comprender.
En estas noches de verano,
que no son frías,
son para uno.
Quizás no deba estar acá,
quizás se me irá la vida en esto,
entre noches vacías
y preguntas sin respuesta.
Hago el esfuerzo de siempre,
no más y nunca menos.
No he comido, solo he bebido,
trato de emparejar todo,
aunque a veces no sé
qué estoy intentando arreglar.
¿Será mi vida esto?
Puedo dejarla o seguir,
noche tras noche,
y atardeceres
que nunca alcanzo a ver.
Pero ahí está,
el sol saliendo.
Y por un instante
el cielo deja de ser oscuro.