Veo mis fotos antiguas y me siento tan triste de cómo poco a poco aleatoriamente las personas fueron quitándome esa sonrisa tan genuina que tenía, la pureza y entrega para las personas que decían amarme y yo amé.
¿Por qué fui tan entregada? Por qué me conformé con tan poco y esperé tanto de los demás mientras cada uno fue arrancando un pedacito de mi corazón al verlo tan voraz, tan latiente, y se llevó consigo esa parte de mi para sepultarla, de la manera más cruel y egoísta.
Cómo me recupero luego de haber permitido que carcomieran mi alma y quebraran mis ojos en lágrimas, como si fuera un castigo haberlos acogido con tanta suavidad y dulzura, como si la correspondencia a mi sacrificio por amor se pagara con miseria tras miseria.
Se que doy más de lo que debería dar, y tal vez hay algo de razón que ofrezco lo que en lo más profundo, hay una Avellana esperando paciente creyendo recibir un poco de eso a cambio.
Pero mi fe se ha esfumado y mis esperanzas están rotas.
Solo espero que dios se apiade de mi y me libere de este bucle que consume mi vida. Esta enfermedad maldita llamada creer que existe un amor real, recíproco y bondadoso para mi, porque no lo hay, ni lo hubo ni lo habrá. Solo será un sueño eterno el que soy feliz amando y siendo amada.
¿Acaso no merezco un amor puro y noble? ¿No merezco ser tratada como una princesa? POR QUÉ
POR QUÉ
POR QUÉ
Estoy cansada, realmente estoy agotada. Ya no hay nada más de mi aquí. Me rindo.