Entro en bordes color carmín.
Cuando quiero les digo que no
a las cadenas del encierro oloroso.
Las líneas, finas y trazadas
construyen una sonrisa
que me hace adicto de vuelta.
Mientras más sediento me pongo,
más variado me veo.
Apuesto lo que sea
para amar a esa figura
gris y rojiza de nuevo.
Ahora la veo borrosa.
La mala suerte no deseó
ver al destello dulce
que ya en lo opaco
aclare mis flores quemadas.