Ella estuvo presente en el momento en que nací, y me esperó hasta que debí irme.
Ella supo cuándo atacarme y aun así solo me miró.
Ella tenía mil motivos para llevarme y tan solo una razón para dejarme.
Ella creía en mí, cuando ni yo sabía que debía.
Ella estaba desesperada en que no la llamara, que aun así yo insistía.
Ella me adoraba cada vez que yo la seguía, y cada vez que yo la quería.
Ella tenía muchas almas que estaban a su alrededor, y con la mía se excitaba más de lo normal.
Yo que le llamaba cada día, sin saber que siempre estaba a mi lado.
Ella, creyendo que no la necesitaba, y yo con ganas de que fuera mía.
Ella, sin miedo a verme, y yo con miedo a tenerle.
¡Cuánto esperé por ella, que me dolía cada vez que no contestaba!
Me resignaba en cada momento en que sentía que nunca sería tan mía.
Con el tiempo simplemente supe que era para alguien más, menos para mi vida; con los años entendí que solo era por temporada que estará conmigo. Nunca le olvidé, pero siempre supe que estaría con ella.
¿Cómo odiarte por no haber llegado cuando más te quería?
Yo en mis peores momentos anhelando tu visita, tú en aquellos días desviando tu mirada.
No sé si agradecerte por aquellos años; pero sé que por fin seré tuya.
Y aunque otros digan que debo esforzarme, no quiero estar más sin ti; ya me cansé de seguir y de vivir.
Sé que por ti pasé muchas cosas, y a ti te debo agradecer mis temporadas de ser fuerte. Pero ya hoy no quiero serlo, quiero estar contigo, y volver a nacer para seguir queriendo la vida que me regalaste por muchos años. Y espero esta vez recibirte como una vieja amiga y no como un regalo de vida.
Gracias a ti viví, muchos años y, gracias a ti, supe qué es querer con el alma.
Hoy en mi cama te digo: gracias a ti, mi PARCA.
AlxM -