16 de agosto de 2026 – 7:05 pm
Mi casa.
Ya no tengo ni idea de cuántas veces he intentado escribir un libro, no tengo ni idea de cómo se hace,de si tengo el talento, de si sabre qué escribir, de si algún día alguien va a leerlo y si pasa, si alguien va a sentirse identificado con todos los disparates que muy seguramente van a haber aquí, si de pronto una persona va a encontrar algo de consuelo, de salir de un momento de su realidad cuando lea las cosas que voy a escribir.
Tampoco van a ser textos con una secuencia, aunque sí quise contar alguna historia de amor, una historia de esas que quisiera que Dios escribiera para mí, pero tampoco nunca lo logre, pero no lo sé, de pronto mientras domingo a domingo vengo acá a plasmar las cosas que pienso, que siento y demás, Jesús me sorprenda con un compañero que me quite el tiempo para venir a contarte lo que soy, lo que fingí ser, las razones que me motivaron a ser o a querer ser de cierta forma, pero esta vez tengo un compromiso (Que por cierto ya escribí en mi diario – que también empecé hoy) de generar dopamina de otras formas que no sea scrolleando en tik tok, en Instagram o jugando juegos de rompecabezas en el teléfono, porque pues, podrás inferir que no es que yo sea una persona con unos vínculos súper fuertes o una mujer con millones de pretendientes que la invitan a salir y cuya agenda esta super ocupada, de hecho, hasta llegarás a pensar que es un tanto triste encontrarte con esto en internet, pero te quiero decir que no es triste, porque a pesar de que me cuesta interiorizarlo, la soledad es el precio que se paga por ser alguien increíble.
Encontrarás acá que tengo varios temitas de salud mental, que sé que debo tratar, pero acá entre nos, me parece que la psicología es un tanto inútil cuando intentas ayudar a alguien que ni siquiera sabe que es lo que tiene, supongo que vamos averiguándolo a medida que yo venga acá a escribir, no obstante es importante acotar que a raíz de lo triste que ha sido mi vida desde que fui concebida, la última vez que quise escribir, empecé con las tragedias de vida que tuvieron mis padres, unas historias tan similares que ahí es donde uno entiende ese adagio popular que dice “Dios los hace y ellos se juntan”, y en este momento tengo una voz en mi cabeza que me repite que lo único que quería hacer con ese escrito era justificar a mis padres por sus malos hábitos y comportamientos y quedar como la mártir que es fuerte y valiente a pesar de que jamás nadie la ha querido, tranquilo, no escribo eso último con tristeza, es un hecho que a la fecha no ha podido ser contrariado y por ende se encuentra probado jaja, también descubrirás que me dedico al Derecho, después hablaremos de eso.
No te diré mi nombre, pero sé que en virtud de ese dicho que te mencione ahorita, tú también habrás creído en la propaganda las llamas y almas gemelas, bueno pensé que había encontrado la mía y también quise escribir sobre él en un viaje que hice hace 4 años a Cartagena, pero sabes ha pasado el tiempo y ya hasta se me olvido como tiene la cara y que cada hombre en el que me fijo de unos años para acá me despierta la misma desesperación, la misma necesidad de que me escoja para después perderme en el mismo bucle de pensamientos y cuentos de hadas que quisiera vivir con esa persona, en la noche paso escuchando música de Reik, Sin Bandera, Reily, Camila y artistas de ese tipo, imaginándome que el fulano de turno está conmigo cuidando de mí de alguna u otra forma, pero con ninguno he concretado ni siquiera un follow en Instagram, a la final creo que tengo tanto miedo al amor, a pesar de desearlo tanto, que me autosaboteo frente a las personas que elijo para intentar vincularme.
Es que, amigo, me he autosaboteado tanto que ya ni sé cómo soy en realidad o si soy todas esas versiones que a esta edad están saliendo de la nada, por eso creo que esta vez, será diferente, porque hoy no vengo a contarte de nadie más sino de mí, de quien soy o pretendo ser, de que por fin, después de un tiempo me quiero desligar de las expectativas, de los deseos de los demás, de lo que se debe hacer, de la autoexigencia, de que las cosas deben tener una única manera de hacerse, de que las personas tienen que ser las mismas siempre, porque sabes, yo soy solo una mujer llena de heridas pero que no quiere quedarse viviendo ahí, creo que tengo el tiempo para lograr las cosas que quiero hacer y pues escribir acá esperando que alguien me lea, es una de ellas y si nadie me lee, bueno por lo menos unos años después yo misma abriré ese viejo blog y leeré estas cosas y estare viviendo una vida realmente maravillosa, rodeada de amor, finalmente, con mi sistema nervioso en calma porque ya no tengo que cuidarme de nada, ni esforzarme porque me quieran o porque me incluyan porque estaré con las personas correctas.
No daré muchos detalles sobre mí, sobre mi vida, sólo quiero expresarme, tal vez las historias que narre te lleven a recuerdos propios y veas que en algún lugar del mundo hay otra loca igual que tú, quiero permanecer en el anonimato, porque hoy sí me da un poco de vergüenza que las personas conozcan lo que pienso de la manera en que lo voy planteando acá y es que no sé en qué momento deje de ser feliz, porque no, no soy feliz, tampoco triste, creo que soy neutra, me rio, lloro, o sencillamente no siento nada más que estrés. Esto inicio en 2017 cuando por primera vez se me desmoronó la vida, aunque creo que eso es una historia que dejamos para después porque contarla nos traerá un montón de interrogantes que seguramente pueda responder ahora con la sabiduría que me han dado los años, pero es algo que debo contarte bien, con detalle, sin mencionar nada que pueda revelar mi identidad, creo que hace 9 años y un tricito más la vida se me partió en dos porque es desde ese año que mis recuerdos son claros o bueno más o menos, mi cerebro se paralizó un poco y deje de atesorar memorias, de crearlas y todo por miedo, un miedo que se ha transformado en pereza y en excusas para dejar de vivir.
Pero desde hoy digo no más, yo soy dueña de mi cerebro, de mi vida y de mis decisiones, así que hoy decido vivir y me propongo, siempre que venga a escribir, hacerlo desde otro lado, un café o algo así, algo que me permita romper los paradigmas que me agobian porque cuando iba a iniciar a escribir esto, hasta dude en si el tipo de letra que había escogido era el correcto y sí, definitivamente es el correcto, es que en últimas lo único correcto que se debe hacer es no hacerle daño a nadie, creo que es la única regla que se debe seguir, que todo lo que se haga sea en bienestar de uno mismo y de los demás y si no es en bienestar de otro, por lo menos que no sea para perjudicarlo.
La meta será, si gustas acompañarme, conseguir dopamina de otras formas, vamos a probar cosas nuevas, a ser quienes queramos a ser, a dejar de esperar que los demás nos quieran para querernos a nosotros mismos, la validación más importante es la que nos debemos a nosotros mismos, de resto, sobran todos.