Nos hicieron creer que sanar era dejar de sufrir. No es así. Hay heridas que siguen doliendo, ausencias que pesan y recuerdos que vuelven. Sanar no es vivir sin dolor; es dejar de abandonarte cada vez que aparece. Es elegir cuidarte incluso en tus peores días. Porque el verdadero cambio no llega cuando deja de doler. Llega cuando, aun con el corazón lleno de cicatrices, decidís no soltarte la mano.
❤️ Paixao