“Ahora póngase los zapatos.
Le doy un sólo minuto,
entendió?!.
Sin demora”.
Un blanco zumbido escucha.
Un pálido cuerpo doblado.
Le habían comido la lengua los leones.
Hasta pudo acostumbrarse a los bastones.
La vida pasa como tren pesado.
Ser víctima te hace
no siempre ser victimario.
Te mata tu esposo.
Te mata el enemigo.
Te mata la policía.
La vida no vale nada
cuando la muerte brilla
en nuestras manos.