Hoy vi un colibrí a través de la ventana, posándose en el árbol de granado, y supe que eras vos visitándome. Sé que estarías contenta de contemplar tu jardín desbordado de flores, texturas y colores; sé también que pasás para recordarme que seguís conmigo y que no baje los brazos.
Siempre tuve la inclinación de atesorar los destellos más pequeños —quizás porque en el pasado caminé en la carencia de afecto—, pero hoy la vida me permite revivir y hallar la dicha en estos fragmentos de existencia que se reflejan en un instante. ¿La vida? A veces se consume silenciosa en lo cotidiano y lo básico; entonces, ¿por qué no abrazarla y vivirla?...
Cuando la ausencia pesa y los extraño, intento rememorar cada segundo a su lado. Es así como mi alma recobra, poco a poco, su calidez y su calma.
A diario suelen pasar a visitarme dos colibríes; sé que son ustedes dos... Abuelos: gracias por enseñarme a ser resiliente❤️🩹
•Dato curioso sobre el Granado: En el simbolismo católico, esta flor y su fruto representan la resurrección y la vida eterna debido a la abundancia de semillas en su interior, símbolo de la multiplicidad de la vida.