Mil veces te pedí una sola cosa:
un beso, uno solo.
¿Qué más puedo pedir?
One kiss,
solo uno,
para saber si realmente
te gustó...
¿O fui yo
quien sintió demasiado?
¿O fui yo quien confundió
la presión del momento
con el deseo de tus labios?
—Victoria N. Argañaraz