Ay no, mira nomás, la radio de la mamá aguanta hasta el final y ahí es donde se oye a Lucas. Sospecho que Lucas no murió y que Dynamics se lo llevó a otro lado. ¿Va a volver a salir Lucas?
Oblivion IV y V: The Other Side Spoiler
Pensamiento
Ay no, mira nomás, la radio de la mamá aguanta hasta el final y ahí es donde se oye a Lucas. Sospecho que Lucas no murió y que Dynamics se lo llevó a otro lado. ¿Va a volver a salir Lucas?
Contenido de la publicación
Olvido: El Otro Lado
Caio Ferreira nunca había sido un buen tipo. A los veinticuatro años, conocía las calles de São Paulo mejor que cualquier policía. Su padre había desaparecido cuando él tenía nueve años y su madre había muerto tres años después, dejando a Caio al cuidado de su hermano menor, Lucas. Desde entonces, había sobrevivido como había podido, primero robando celulares y después trabajando para una pandilla local conocida como Os Corvos.
Caio se despertó en el pequeño departamento que compartía con Lucas, se lavó la cara y revisó su teléfono. Tenía doce llamadas perdidas de un hombre llamado Davi, uno de los miembros más antiguos de Os Corvo
Le ordenó que fuera al depósito antes del mediodía. Había llegado un cargamento que no aparecía en los registros habituales y el jefe quería que alguien de confianza revisara la mercancía. Caio preguntó qué estaban transportando, pero Davi respondió que no era asunto suyo. Esa respuesta le resultó extraña. En los últimos meses, la pandilla había empezado a trabajar con intermediarios nuevos, hombres que vestían trajes caro y viajaban en vehículos sin identificación
Cuando llegó, encontró dos camionetas negras estacionadas frente al portón y cuatro hombres armados vigilando la entrada. En una de las puertas había un símbolo que ya había visto antes: un círculo atravesado por tres líneas verticales, acompañado de una palabra escrita en letras blancas. DYNAMICS. La corporación había aparecido en Brasil años atrás, presentándose como una empresa dedicada a la investigación médica, la biotecnología y el desarrollo de tratamientos para enfermedades infecciosas.
Sin embargo, en las calles circulaban otras historias. Se decía que Dynamics compraba información, hacía desaparecer expedientes y utilizaba instalaciones privadas para realizar investigaciones que nadie podía explicar. Caio nunca se había interesado demasiado por esos rumores.
Dentro del depósito había varias cajas refrigeradas, equipos médicos y contenedores sellados y un hombre de Dynamics hablaba con Davi junto a una mesa llena de documentos.
El hombre dejó de hablar cuando lo vio. Después observó a Davi, como si estuviera esperando una explicación. Davi presentó a Caio como alguien de confianza y le ordenó ayudar con las cajas. Ninguno de los dos explicó qué había dentro.
Caio estaba a punto de preguntar cuando un grito surgió desde el fondo del depósito. Uno de los trabajadores había caído al suelo junto a una puerta abierta. Se retorcía, se llevaba las manos al cuello y parecía incapaz de respirar. Un compañero intentó ayudarlo, pero el hombre comenzó a golpearlo con una fuerza desesperada. Ambos cayeron contra unas estanterías mientras los demás retrocedían. Durante unos segundos nadie entendió lo que estaba pasando. Entonces el trabajador enfermo se levantó. Tenía la mirada perdida, la boca abierta y movimientos extraños, como si no reconociera a las personas que tenía delante. Un guardia le ordenó que se detuviera. El hombre se abalanzó sobre él y lo derribó. Los disparos resonaron dentro del depósito, haciendo que todos buscaran refugio. Caio se escondió detrás de una camioneta y vio cómo los empleados de Dynamics cerraban una puerta lateral, abandonando a dos de sus propios trabajadores al otro lado.
Lograron escapar por una salida de emergencia mientras las sirenas comenzaban a sonar en la distancia. Algunas personas corrían sin saber hacia dónde ir. Otras grababan con sus teléfonos a un hombre que perseguía a una mujer por la vereda. Caio vio cómo el hombre la alcanzaba y la derribaba. Cuando varias personas intentaron separarlos, él se volvió contra ellas con la misma violencia incomprensible que había presenciado en el depósito.
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Caio regresó a su departamento al caer la tarde. Lucas estaba sentado frente al televisor, las autoridades hablaban de una emergencia sanitaria provocada por un agente infeccioso desconocido. Recomendaban permanecer en casa y evitar el contacto con personas que presentaran alteraciones de conducta, episodios de agresividad o pérdida de conciencia. Los presentadores repetían que no había motivos para entrar en pánico, pero sus voces cambiaban cada vez que recibían información nueva.
Esa noche, São Paulo dejó de parecer una ciudad. Los helicópteros sobrevolaban los edificios y las sirenas se mezclaban con gritos que llegaban desde las avenidas. A las once, se cortó la electricidad en varias zonas del barrio.
Al amanecer, Caio decidió que tenían que marcharse. Las comunicaciones estaban fallando, el agua había dejado de salir de los grifos y desde la ventana podían ver columnas de humo elevándose por encima de los edificios.
Prepararon dos mochilas con ropa, agua, comida enlatada y una pequeña radio que pertenecía a su madre.
Luego de mucha caminata una transmisión de radio mencionó el Sector 04, una instalación de Dynamics situada en las afueras. Caio decidió dirigirse allí, convencido de que encontraría respuestas. En el camino, unos soldados les ofrecieron evacuación y los subieron a un autobús lleno de civiles. Sin embargo, al llegar, Caio reconoció el símbolo de la corporación. No era un refugio: era un centro de contención. Los soldados separaron a Lucas de los demás y se lo llevaron a un edificio de investigación. Caio intentó detenerlos, pero recibió un golpe y fue encerrado.
Poco después, las alarmas comenzaron a sonar. Los infectados habían entrado en el complejo. Caio escapó de su celda mientras los guardias huían y las puertas de seguridad se abrían. Buscó a Lucas por todos los pasillos, pero solo encontró habitaciones vacías y documentos abandonados. En una sala de control descubrió informes que demostraban que Dynamics conocía el virus antes del primer brote. También encontró una orden que declaraba el Sector 04 perdido y autorizaba la evacuación exclusiva del personal de la corporación.
Caio consiguió llegar al exterior, pero ya era demasiado tarde. Los vehículos militares estaban abandonados y los helicópteros de Dynamics se alejaban, dejando atrás a los supervivientes. Desde una radio escuchó que las autoridades habían ordenado abandonar São Paulo. Intentó comunicarse con Lucas una última vez. Entre las interferencias, escuchó la voz débil de su hermano pronunciando su nombre -Caio, si la veo a mamá, le diré todo lo que lograste, te amo hermano-. Después, solo hubo silencio. Caio se quedó sentado junto a la carretera mientras miles de infectados avanzaban desde la ciudad. No tenía armas, comida ni un lugar al que ir. Cuando cayó la noche, su radio dejó de funcionar.
Semanas después, el Sector 04 fue declarado destruido. Lucas nunca fue encontrado, Caio fue devorado por los infectados y Os Corvos dejó de existir. Dynamics clasificó lo ocurrido en Brasil como un accidente biológico y eliminó los registros de sus instalaciones. El mundo siguió derrumbándose
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Thoughts
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PermalinkAy no, mira nomás, la radio de la mamá aguanta hasta el final y ahí es donde se oye a Lucas. Sospecho que Lucas no murió y que Dynamics se lo llevó a otro lado. ¿Va a volver a salir Lucas?
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PermalinkAupa, este capítulo se sale de la línea de siempre y se va a São Paulo con gente que no conocíamos, y al final no deja vivo a nadie. Me ha costado aceptar que Caio no tenía salida.
Lo que más me pesa es la orden del Sector 04 evacuando solo al personal: Dynamics deja a los suyos tirados en el depósito y luego a una ciudad entera. Pues para mí este episodio está para que, cuando la corporación vuelva a cruzarse con los de siempre, ya sepamos de qué va.
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