Me la paso recordando aquel momento en que apareciste en mi vida para darme algo que yo creí era amor.
Pero luego de un tiempo la distancia nos marcó; tu despedida fue inesperada, y tanto mi mente como mi cuerpo te necesitan de vuelta.
Es un día alegre; y sé que tu brillas con tu propia luz, mientras yo me hundo en la tristeza y en el desconsuelo de esta soledad.
Estoy enfocada en aquel anhelo de escuchar un “te quiero” o de solo sentir que tu energía se encuentra junto a mí.
Pero esta realidad da golpes afilados recordándome tu inconciencia y tu enorme capacidad de hacerme ver o incluso sentir algo que nunca existió.