Creo que no hay amor que yo no siga
Que yo no merezca
Aborrezco morir en el solitario mundo de los olvidados
De los que que rezan sin saber su paradero
De un vacío no correspondido
Donde mi salvación sea la conexión de ambos cerebros
Ambos brazos
Ambas miradas
Ambas carcajadas con un pecho sumido
Donde mi soledad tenga su propia compañía
Sin mirar a la luna que tanto me observa
Y solo mirar los ojos de esa hermosa criatura que asecha mis noches como cada invierno