Quiero vomitar, un vómito negro espeso y maloliente. Vomitar mi pensamiento ansioso. Exorcizar a ese demonio sombrío que echa raíces en mi soledad. Sálvame. Que el óleo cargue ese peso y que la tinta absorba mi tortura. Aligera mi carga. ¿Existes? Quiero una respuesta, y que en esa respuesta esté ella. Si hay un yo sin lo podrido, que puede entender la belleza, que puede ser yo, entonces muéstramelo. Dime, ¿Por qué no puedo entenderlo? ¿Por qué me hiciste sacrificable para ser feliz? ¿Existe la verdad? Respóndeme. Te odio igual que a Sara.
Aunque en el fondo espero una respuesta, positiva.