La noche del 6 de agosto por fin me di cuenta que estaba con alguien, alguien que ya conocía su rutina, como levantarse a las 3 de la mañana para trabajar y salir a las 6 de la mañana para a las 7 am. dirigirse a la escuela, ahora es ella quien recibe buenos días con un carita feliz a las 3 de la mañana y que entre el sueño pueda saber que si, que es el dándole los buenos días como alguna vez yo lo pensé, ahora es ella quien sabe cuándo sale de la escuela y cuando entra, ahora ella sabe que no come en todo el día y que rocko su perro tiene que comer entre las 8 y 8:30 pm., ahora es ella quien sabe sus colores favoritos, sabe el tono de su voz al mencionar un te quiero y el decirle varias veces que no le gusta el pan, pero le encanta hacer pan, le gusta decorarlo, encontrarles mil formas, y tal vez su olor, ahora es ella quien sabe que tiene una familia unida y que van a misa de 1 todos los domingos, sabe que le gusta the Beatles, Oasis, The Weekend, Tame Impala y tal vez entre los dientes haya podido mencionar a Siddhartha, o a Zoe, inclusive que escucha de vez en cuando a Kevin Kaarl o Ed Maverick o tal vez lo justifico todo para que tan solo tengo algo mío por lo que le queda vivir y recuerde aunque sea un mínimo abrazo, o ese beso que llevo como talismán, ahora es ella quien sabe las horas de entrenar para sus competencias en motocross, sabe el número que porta, y sabe cada uno del color de todas sus motos, sabe lo que le apasiona, lo que no le gusta, y ahora es ella quien sabe los lugares a los cuales llega a ir a competir.
Lo recuerdo cuando nos conocimos, llegó a mi casa cerca de las 8 pm. con una bolsa azul con panes que ya le había mencionado que eran mis favoritos y que ahora, cada que veo una panadería o compro pan por la mañana para mí café me recuerda a él y su tonta sonrisa, de lo más simpática.
Es verdad, jamás pude mencionar que el y yo estábamos en sintonía porque en realidad ni siquiera sabíamos de que trataba nuestro vínculo, de que trata hasta el momento en realidad, tal vez teníamos que conocernos para tener un aprendizaje, tal vez nos encontremos después y podamos tener al fin la conversación más larga de la historia para que entendamos de que iba todo esto y si ambos sentíamos un montón de miedo, o solo mucha complicidad.
Solo se que gracias a él, comenzé a vivir y por fin entendí mi libertad, la libertad con la que llegaba a elegirlo.