Enviado a predicar, amarnos sin juzgar, morir y resucitar. Firme en todo momento sin venderse a la comodidad, despertando curiosidad a los que perdidos van
Fue claro y confuso, dueño de todo y un siervo absoluto. Semejante a nuestras partes y su convicción al llamarte
El miedo no define a quien camina con certeza, Él acepto su copa y su gloria fue eterna
Enviado a sanar, a dar catedra de un reino celestial. Cargando su cruz una digna virtud, confió en Jesús aunque navegue sin luz