Monotonía
Algo que es inevitable pasar es la monotonía; es el encadenamiento del corazón y la tristeza del alma.
Nos queremos, pero todo se vuelve una rutina que en un punto es la destrucción de los sentimientos.
Ya los mensajes suenan aburridos. Ya, ¿estás bien? ¿O cómo estás? Suenan la pregunta más irritante o un golpe de estrés patético.
Si me pregunta qué creo, es por eso que se acaba el sentimiento o, bueno, el amor entre los seres humanos.
Te quiero, pero lo único que sé es que ya no sé qué decirte, porque las palabras no me salen.
Porque siento que mis palabras aburren, porque sé que va a ser lo mismo de antes.
Y ahora veo los mensajes y ya no quiero responder porque siento que mis palabras no servirán ya de nada.
Veo mi independencia, veo cómo vivo solo con la música y la universidad...
Claro que te quiero, pero amo la independencia y, aunque el mundo diga que me quedaré solo, lo único que diré es que amo mi independencia porque solo no estoy, porque aquellos que me comprenden de verdad rodean esa soledad que el mundo ve como vacía.
Monotonía: aquello que es el diario del ser humano, aquello que es difícil de quitar o, bueno, es un laberinto de emociones.
La monotonía es la sobre del amor porque es aquella que al principio vive de la ilusión, pero poco a poco se va acabando la ilusión.
Monotonía, déjame en paz o, bueno, suicídate para que el amor viva, aunque no quiero que mueras en el vacío de las palabras continuas...
Iangby