No sé qué tenés, ni cómo lo hacés,
pero con una sonrisa mi mundo ponés al revés.
Tenés esa magia que no sé explicar,
que hasta en mis días grises me consigue iluminar.
Sos esa alegría que llega sin aviso,
esa calma bonita que no necesita permiso.
Como un abrazo en medio de la tempestad,
como cerrar los ojos y sentir tranquilidad.
Porque con vos no hace falta fingir,
ni esconder mis silencios, ni dejar de sentir.
Hay algo en tu presencia que me invita a ser,
a mostrarme tal cual soy, sin miedo a perder.
Y no sé si lo notás cuando estás junto a mí,
pero hay una parte de mi alma que sonríe por ti.
Porque no solo me hacés feliz con tu manera de estar,
también me das esa paz que no se puede comprar.
Y si algún día me preguntan qué se siente
encontrar a alguien que te cuide sin tener que prometer,
diré que es encontrar alegría en una mirada,
sentir paz en un abrazo
y saber que no necesitás ser otra persona para ser amada.
Porque hay personas que pasan,
y otras que dejan huella sin querer.
Y después estás vos,
que sin hacer demasiado,
hacés que todo se sienta bien.
Porque entre tantas cosas inciertas de la vida,
vos sos esa hermosa sensación
de poder sonreír sin motivo
y sentirme a salvo en medio de cualquier tormenta. ❤️