Mi camino
No lo trazaron por mí manos ajenas,
no lo marcó el azar ni la costumbre,
lo fui haciendo paso a paso, a mi manera,
con mis luces, mis sombras y mi lumbre.
A veces fue de tierra y de piedra suelta,
a veces se abrió entre flores y rocío,
hubo tramos de frío que me detuvieron,
y otros donde el sol me dio su abrigo.
Llevé en la mochila mis sueños rotos,
mis risas más grandes, mi llanto callado,
cada huella que dejo es una historia,
que nadie más ha escrito, nadie ha grabado.
No busco que sea recto ni perfecto,
ni que otros sigan tras de mi sendero,
solo quiero que sea fiel a mi alma,
y que al final, yo diga: fui el dueño.
Porque este andar no es de nadie más que mío,
su ritmo, su paso, su propio destino,
es el regalo que la vida me dio,
el único, irrepetible, mi camino.