Me siento extranjera de mi propia vida. Miro hacia el pasado y me desconozco. Miro hacia adelante y solo veo un túnel que no me lleva a ningún lugar. No es tristeza, tampoco depresión. Hay una cierta aceptación en todo esto. Simplemente no me identifico con la persona que fui. Tampoco con el mundo en general. Soy (o estoy siendo) mi gran desconocida.
Hasta hoy siempre estuve convencida de que me gustaba escribir. Hoy veo que no es que me guste sino que no me queda otra. Es la única herramienta que encuentro para aclararme en medio de este lío. Para compartirme y encontrar la paz. Pero gustar, lo que se dice gustar, no. Prefiero caminar descalza en la orilla del mar, conducir sola en medio de una interminable carretera, irme sin pedir permiso, reír, incluso llorar. Escribir es la búsqueda y de preferir, prefiero encontrar. Mil veces.
Y como no encuentro, sigo buscando. Quién sabe... Quizás, algún día.