Manifestación de Jesús.
Yo ya venía cargando mis problemas de pasante, sobre todo por el tema de que no tenía dinero para mi sostenimiento. Sin embargo, empecé a realizar actividades y emprendimientos para poder sostenerme. Ya habían pasado varios meses desde que inicié mis prácticas en una institución, y también había tenido mis problemas con el alcohol. Me encontraba muy frustrado, porque me sentía bloqueado, como si no lograra avanzar, o como si estuviera retrasado en mi ingeniería. Me costaba asimilar nuevamente que estaba entrando otra vez en un proceso después de haberme graduado.
Durante las últimas semanas, solo oraba con la mente abierta, mientras la culpa iba aumentando por no estar donde quería estar. Y cuando ya empecé a enfermar, el 24 de julio dormí demasiado, pero al llegar la noche no pude dormir. Empecé a sudar muchísimo otra vez, con pensamientos excesivos y con la culpa en aumento. Solo le pedía a Dios una última señal; repetía una y otra vez “señal”, y no dejaba de moverme en la cama. Mi pareja notaba mi ansiedad y mi deseo de cambio. Desperté a la 1:00 a. m., encendí el televisor porque no podía dormir. Y fue alrededor de las 3:00 a. m. cuando finalmente logré quedarme dormido.
En el sueño, o mejor dicho, en la manifestación de él, aparecí en un barrio donde me crié, muy cerca de donde un señor de tercera edad cuidó de mí cuando apenas era niño. Había unas rocas azules amontonadas, y empezaron a derribarse. Él comenzó a ascender por esas rocas. Recuerdo muy bien la forma en que empezó a caminar por la calle: súper tranquilo, en paz, pacífico. Solo caminaba con dirección. En ese instante apareció mi mamá, llena de emoción, sin parar de llorar. Jesús la tomó de la mano y se la quería llevar con Él. En ese momento se sintió muchísima vibración y una luz destellando hacia arriba. Yo la tomé de la mano y le dije que no se la llevara, que yo aún la necesitaba. En esa ocasión la soltó. Después fue conmigo.
Finalmente lo miré a los ojos, tal y como muchos, y solo pocos, que tienen la satisfacción o el deseo de verlo, pero sí, como lo describen los fieles. Es como si conociera todo sobre mí en una sola mirada, como una especie de telepatía, como si ya te conociera. Le pedí respuesta, y finalmente me respondió con toda tranquilidad y certeza, antes de volver a ascender o irse. Me dijo: “Solo debo demostrárselo.”
En ese momento desperté e inmediatamente llamé a mi madre para comentarle lo que había vivido. Era como si por medio de otras personas o de los fieles Él se manifiesta. Mi madre me creyó. Pero quiero expresar esto con total fe: Él sí te escucha, lee en tu mente tus peticiones, tus quejas y tus sufrimientos. Solo debes demostrárselo y tener tu fe direccionada hacia lo que quieres y sabes.