La tuve en mis brazos solo un momento, y me pido llorando que no la soltará, recostarla en mi pecho fue mas que suficiente para lograr calmarla.
Cada lágrima que derramo las conté. La última recorrió su mejilla y se deslizó hasta su cuello, antes de caer la tome y pude ver su dolor plasmado en una lágrima...
Poeta melodico.