Para mi parte mas rota de mi.
12 de abril del 2022
Sé que estoy rota, pero sé que se puede ser feliz a pesar de tener el corazón despedazado. Es cierto, así lo tengo, me falta una pieza de esas que nunca voy a encontrar. Viviré sin esa parte para siempre, con un corazón desarmado que nunca se volverá a armar. Pero aun así, me levanto igual, camino esperando que no se note que cojeo.
Sigo jugando con las piezas que me quedan, sabiendo que jamás tendré el rompecabezas completo sobre la mesa. Intento seguir mi camino con ese vacío incrustado en el pecho, sigo jugando con lo que me queda, guardando el dolor de la pieza que me falta para otro momento, para poder seguir de pie y caminar así, adelante.
No estoy sana, sé que esa parte de mí no sanará, pero me paro con la fortaleza de quien sabe que así es la vida. Sé que he perdido la batalla, lo sé, pero me río, a veces disfruto y sigo adelante. Sé que, a pesar de estar rota, se puede, si se quiere.
He perdido justo lo que no teníamos que perder, lo que no deberíamos haber perdido... pero lo perdí. Y sí, me duele en el alma, en el pecho y en la garganta de tanto gritar que la extraño. No tengo de dónde sujetarme para distraerme de la verdad, la verdad de saber que ya no estás y que jamás vas a volver. Pero intento seguir caminando.
A veces tropiezo, pero también creo que tropezar mirando al cielo siempre compensa, para seguir sin temblar. Me gusta mantener la sonrisa en mi cara, me hace pensar que puedo seguir con lo que tengo, que no necesito buscar un reemplazo. Me gusta sonreír o reír, porque es mi evidencia de que, sí, la gente rota puede seguir su curso, puede ser feliz. Y sí, soy feliz.
Porque las sonrisas no mienten, las miradas no mienten. Sé que soy feliz, a pesar de estar hecha pedazos. Lo que tengo no es tener carácter, no es ser valiente. Es que, a pesar de estar rota, sigo caminando.