No sé qué me pasa…
poco a poco te metiste en mi cabeza
y ya no logro sacarte.
Antes me daba igual todo:
si te enojabas, si te ibas, si me escribías…
nada me dolía.
Ahora me siento como un perrito abandonado
esperando a ver si vuelves a mirarme,
a ver si me das un poco de cariño,
un mimo, cualquier cosa que me diga que existo para ti.
La primera vez que nos vimos,la odié:
no sentí nada, ni frío, ni calor, ni siquiera tú.
Hoy mi corazón se desboca y duele
con tan solo verte.
Lo que más espero en toda la semana
es verte, poder tenerte cerca,
hacerte sentir que eres mi mundo entero…
y me aterra darme cuenta de que:
creo que te amo,
y que ahora dependo de ti
para sentirme viva y es lo que más me aterra.