Una hebra luminosa traza
su senda por entre los dedos ,
el viento acaricia al sauce
cuando el sauce se ciñe;
somos la marca del destino,
la ola buscando su vuelta al mar.
La vida son pulsaciones marcadas.
con claridad en la llama ardiente ,
risotadas flores de cada latido
y respiraciones tempranas de vuelta al país natal
para enseñarnos cómo volar en cada minuto;
ni las sombras ni la venganza le dan sentido ,
sino más bien el espacio para detenerse
en el libro de las canciones ,
para ofrecer descansos en medio de la alegría sin fin
de andar por este mundo ,
sin otra meta que hacerlo .
Las mismas caras tienen también un rumbo y un tiempo ,
un interminable ciclo de ida y vuelta ,
donde vivir es aprender a estar presente ,
mientras que desde enseña a guardar recuerdos .